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David Fernández: “Hemos pasado de presentar ofertas públicas en baúles a hacerlo de forma telemática con mayor transparencia y sostenibilidad”

“Las licitaciones públicas requieren obligatoriamente el mayor nivel de transparencia posible y esto no sería viable sin la transformación digital a la que los ayuntamientos y las empresas licitadoras nos hemos sometido en los últimos años; aunque todavía queda mucho camino por recorrer”. Así es como David Fernández, responsable de Reporting Corporativo del departamento financiero de Hidraqua, aborda cómo la transformación digital ha permitido que las licitaciones públicas sean mucho más transparentes, ágiles y sostenibles.

Fernández es economista y Lean Six Sigma Black Belt certificado. Empezó su carrera profesional en el mundo de la auditoría financiera, incorporándose a Hidraqua en el año 2010, donde ha desempeñado diferentes roles dentro de la organización.

“No hace tanto que la documentación de las ofertas que se presentaban en un Ayuntamiento se llevaba en baúles y tenía que imprimirse en papel, encuadernando toda la documentación y teniéndola que llevar físicamente al consistorio. En la actualidad se presentan de manera telemática, sin necesidad de imprimir papel, lo que hace que sea mucho más ágil y sostenible. Además, la transformación digital y el uso de la tecnología nos aporta un mayor control y agilidad en los procesos de licitación pública, tanto para los ayuntamientos como para los licitadores y permite ofrecer procesos mucho más transparentes que han obligado a las instituciones municipales y a las empresas licitadoras a digitalizarse”.

Sin embargo, Fernández expone que la transformación digital es un proceso al que de una forma u otra todas las empresas se han visto obligadas a abordar, aunque cada una de ellas lo ha hecho de forma diferente. “Existen dos tipos de innovación en función de la cultura de la organización; aquella que es incremental, que consiste en mejorar lo presente en mayor o menor grado, donde en muchas ocasiones la cultura de la organización no se termina de alinear con la estrategia de transformación; y la innovación disruptiva, que es la verdadera transformación que busca cosas nuevas y mejorar la calidad de los servicios. Este tipo de innovación no busca únicamente resolver problemas, sino liderar mercados con mejores formas de trabajar. Este último es el modelo por el que Hidraqua ha apostado en los últimos años”.

 

Para que una organización logre ser disruptiva en su transformación digital debe generar un ecosistema de innovación abierto, donde todos los agentes, tanto internos como externos, estén involucrados. Esto genera un cambio en la cultura de la organización, evitando que la cultura se “coma” la estrategia de transformación digital.

Lo más complicado es transmitir la necesidad de cambio a la organización. Si todo va bien, en ocasiones no es fácil entender que hay que cambiar. Sin embargo, esta mentalidad ya está empezando a calar en la plantilla. En Hidraqua, por ejemplo, antes los proyectos se impulsaban por un equipo de trabajo destinado a la implantación de dicha tecnología. Hoy en día, son las propias áreas las que impulsan sus innovaciones para ser más eficientes en sus formas de trabajar.

“La digitalización ha dejado de ser un valor añadido para cualquier organización para pasar a constituir una necesidad que nos ayuda a crecer y mejorar la calidad del servicio”